Bienvenido a una vida feliz

Como no, mi primer post “de verdad” tenía que ser este, sobre un momento tan especial e intenso para padres y madres como es la llegada al mundo de nuestros retoños.  Quiero contar todos los detalles que recuerdo para poder releerlo en algún momento de mi vida, porque a pesar de que como veréis no fue nada idílico y fue una experiencia cargada de miedos, la recuerdo con mucha emoción.mamayaloloco.monitores

No os voy a mentir, durante toda mi vida siempre he temido el momento “parto”, más bien por miedo a lo desconocido que otra cosa, y si a esto le sumamos mi pánico a las agujas, médicos, cirugías, etc. ni os cuento. Pero en el último mes de embarazo estos miedos parecían haber desaparecido, el cansancio, los malestares y las ganas de ver al bebé lo superaban todo. Mi ratoncín venía de nalgas a pesar de todos los intentos que hice para que se girara (que os contaré en otro post) este dijo nanai mamá, en esta postura estoy muy bien.

En la última revisión que tenía con el gine me daban fecha para la cesárea programada, estaba de 38+5 semanas ,y la verdad esperaba que, ya que tenía que ser cesárea, me la hicieran cuanto antes, y a poder ser esa misma semana, ¡yo no podía más!, pero…no fue así y me tocaba esperar a la semana siguiente.

Llevaba 1 semana con contracciones irregulares, caminaba por la calle y me asomaba un dolor punzante, que tan solo duraba unos segundos pero que me doblaba, y por las noches…aiii las noches… sentía como un dolor de regla que cada noche que pasaba duraba más y era más fuerte, una tensión constate porque pensaba que iba a ser “la noche”

mamayaloloco.embarazada.

Ese mismo día por la tarde Mateo empezó a moverse como nunca antes, bruscamente, tanto que incluso me llegó a doler, en ese momento recuerdo que pensé que nos íbamos al hospital, pero no, y la tensión, el nerviosismo y la emoción iban en aumento. Llegó la noche y como a la 1:30 de la madrugada el papá se tenía que levantar y salir por un asunto de trabajo (algo que no es habitual), yo la verdad ni me diera cuenta de que se había ido, y a las 2:00 empiezo a notar como sale un chorro de agua caliente por los bajos, en ese momento no sabría decir exactamente por donde, al principio pensé que me estaba meando en sueños y apreté para que dejara de salir (jajajaja), pero por supuesto aquello no paraba, !!ESTABA ROMPIENDO AGUAS!!. Me puse tan nerviosa, el momento esperado por fin llegaba. Me quedé un rato en cama a ver si paraba de salir agua e intenté tranquilizarme, no cogía en mi tanta emoción, tanto que tuve que tratar de centrar la cabeza y pensar que debía hacer. Oh no!! estaba sola en casa!! Una vez tranquila llamo al papá para que venga y le tranquilizo a él diciéndole que estoy bien, que no tengo dolores, así que venga sin prisa pero sin pausa. Entre tanto, ya habían pasado como unos 5 minutos pero el agua no dejaba de salir, por lo que decidí levantarme y fui chorreando hasta el baño, me di una ducha, llamé al hospital, washapee al grupo de amigas-hermanas (había dicho que no iba a avisar a nadie, ¡pero estaba sola en casa y la emoción desbordaba!, total que la mayoría lo leyeron cuando el bebé ya estaba en este mundo jajaja), seguía echando aguas, empecé a plancharme el pelo (sí!! algo tenía que hacer, además así me aguantaba más tiempo limpio), llegó el papá:

– “¡¡¿¿pero que haces plachándote el pelo??!! ¡¡vamos que no llegamos!!”,

– yo : “tranquilidad!!, no tengo dolores y en el hospital me dijeron que había tiempo de sobra”.

Terminé de plancharme el pelo, sigo echando aguas, me vestí, cogimos los bártulos y para el hospital (y sigo echando aguas).

Llegamos al hospital sobre las 3:30, con los pantalones mojados de aún estar echando las aguas, ¿pero esto no para nunca? ¿tanta agua había ahí dentro?, me monitorizaron y las enfermeras me hicieron la primera revisión, tan solo estaba dilatada de 1 cm, en ese momento estaba emocionada pero tranquila, todo iba bien, las contracciones eran bastante espaciadas y poco dolorosas. Creeréis que estoy loca, pero a pesar del dolor las 2 contracciones que sentí mientras estaba en el hospital me encantaron, me hicieron mucha ilusión, estaba muy decepcionada con la idea de un parto frío, con cada segundo programado en un quirófano. Le pregunto a las enfermeras a que hora me van a hacer la cesárea y me dicen que seguramente por la mañana, cuando esté todo el personal, ahí ya no me hacía tanta gracia tener contracciones durante toda la noche para acabar en cesárea.

A la media hora me llevaron a otra revisión con el ginecólogo que confirmó que Mateo seguía de nalgas, algo que ya sabia yo… además para su sorpresa y la mía ¡HABÍA DILATADO 5 cm en tan solo 30 minutos!, el corazón me empezó a latir muy rápido porque no sabía que pasaría ahora… y me volví a la habitación donde estaba el papá, y donde, al poco tiempo entran 2 ginecólogos y 2 enfermeras y me explican que esto va muy rápido que me tienen que hacer la cesárea YA. Empiezan a meterme las vías y a explicarme como va a ser y cuanto van a tardar. En ese momento mi cabeza hizo un click: es ahora, me van a abrir ahora mismo, y me empecé a sentir aterrada (ya comenté el pánico a las agujas…además de a que no me hiciera efecto la anestesia, a estar despierta mientras me abren y un larga lista). Comencé a llorar de miedo y trataron de tranquilizarme y hacerme sentir mejor, pero yo lo único que quería era que salieran, que se fueran y poder desahogarme a solas con el papá que me agarró la mano con fuerza. En ese momento no quería separarme de él, tenía tanto miedo que él era lo único que me daba fuerza y seguridad.

Eran las 6 de la madrugada y ya tenían todo listo y de camino al quirófano el papá no me soltó la mano en ningún momento hasta la puerta. No dejé de llorar ni un instante, no le quería soltar, mi angustia era tal que mis palabras eran: ” No me dejes sola por favor” “llévame para casa, me quedo a Mateo dentro, no pasa nada”. Pero esto yo no lo recuerdo… esto me lo contaron…tengo un pequeño lapsus de memoria…

Me soltó la mano por orden del personal y entré en quirófano, ahí mi angustia se multiplicó, quedé yo sola en medio de tantos desconocidos, iba a vivir el nacimiento de nuestro niño, uno de los momentos más importantes de mi vida y estaba sola y aterrada. Se acerca la anestesista y me mira, yo la miro temblando y con los ojos llorosos y me dice que para que todo salga estupendamente y vea a mi niño cuanto antes me tengo que tranquilizar, ella estaba tan convencida de eso que yo suspiré, me sequé las lágrimas y me tranquilicé como por arte de magia. Me pusieron la anestesia Raquidea que se pone en el mismo sitio que la epidural pero es más fuerte, y tengo que decir que no me dolió nada de nada. Me acuesto en la camilla del quirófano y la luz me deslumbraba en la cara, todo alrededor era muy frío, no veía ninguna cara amable en ningún lado, porque lógicamente estaban tapadas con las mascarillas y los gorros, me ponen los brazos en cruz, una sábana delante para que no viera nada y esperamos como unos 5 minutos a que hiciera efecto la anestesia. Noté que iban a empezar y el pánico volvió, ¡aún muevo los pies! les dije, pero parece ser que era normal, pero yo no quería sentir como me cortaban, entonces me pasan un paño y me dice que lo voy a sentir pero que les diga si noto frío o calor, así comprobábamos que ya estaba anestesiada, pero mi inconsciente me decía que tenía que salir de allí pitando, les dije que el paño lo sentía frío (mentira cochina, no sabía lo que era), pero no me creyeron por supuesto, así que mi plan “que me saquen de aquí” no funcionó.

Mi ánimo aumentó un poco cuando la anestesista se sentó a mi lado, me agarró la mano y empezó a darme conversación. En ese momento me fui del quirófano mentalmente y creo que le conté toda mi vida a la pobre mujer,  era como si estuviese tomando un café con una amiga. Mientras, los médicos estaban sacando a Mateo, no se lo que hacían, pero yo no sentí ni como me cortaban, ni que me anduvieran por dentro, lo que sentía físicamente era como golpes suaves e la barriga y tirones, pero nunca diría que por dentro, parecía que me estaban tocando por fuera. Y de repente, una enfermera llama mi atención y me dice “¡¡le vemos el culito!!”, pensareis que soy horrible, pero yo no quería saber nada, solo que acabaran, la enfermera lo dijo para ilusionarme pero lo que provocó fue que mi cabeza se imaginara toda la “carnicería” que tendrían allí montada, hice como si nada y seguí hablando con la anestesista antes de que el pánico volviera.

Pero llegó el momento, y veo Mateo por encima de la sábana, no me lo creía, me olvidé de todo lo que estaba sucediendo en ese momento y solo le miraba a él, tan pequeño e indefenso, todo blanquito y ya solo quería que me lo dieran. No estaba dentro, pero necesitaba seguir sintiéndolo, cogerlo y protegerlo, pero no, se lo llevó el pediatra lo pesó y lo limpió con una toalla, solo fueron unos minutos pero que se me hicieron eternos. Ahora sí, me lo ponen encima y no podía apartarle la vista, ya no quería que me separaran de él, pero lo hicieron, ni 5 minutos conmigo estuvo y y se lo llevaron al papá que estaba esperando en una habitación al lado para hacer el piel con piel con el bebé, ya que yo no podía (o más bien los protocolos no lo permitían). No os imagináis el vacío que se siente, no tienes a tu bebé dentro pero tampoco lo puedes sentir cerca, es como si te arrancan una parte de ti.

Terminan de coserme y me dicen que me llevan a reanimación, sin ver ni a Mateo ni al papá!! les pedí por favor que me dejaran verlos, a ver que  podían hacer…me dicen…Salimos al pasillo, yo en la camilla. y ¡¡allí estaban!! papá y bebé, se me hizo un nudo tan grande en la garganta que solo me dio tiempo a preguntarle que tal todo, y él con Mateo en brazos, con una bata del hospital abierta por delante y pecho al aire me vuelve a enseñar a Mateo y me dice con lágrimas en los ojos “bien”. Fue un segundo nada más, no nos dieron más tiempo, ni pararon la camilla.

Mateo nació a las 6:25 de la madrugada y pesó 3.200 kilos, la cesárea duró unos 30 minutos y a pesar de mis miedos no fue nada traumática, si tuviera que volver a hacerme otra iría tranquila. Lo más difícil es pasar por ese momento sola y que te separen de tu bebé. Después, estuve durante unas 2 horas o más, yo sola, en una sala enorme en la que me tenían controladas las constantes, no sentía aún ningún dolor, pero se me hicieron eternas las horas. El enfermero me decía que durmiera, que descansara, pero ¡¡¿como?!!, yo solo quería ver a Mateo, quería irme con ellos a la habitación. Y por fin, sobre las 9 de la mañana me llevan en la camilla a la habitación, no me creía que por fin los pudiera ver, tenía tantas ganas de llorar de la alegría, entro en la habitación…y…¡¡no estaban!!, yo no entendía nada, ¿como me podían hacer esto? y ninguna enfermera sabía donde estaban, empecé a ponerme muy nerviosa, parecía que aquello no terminaba nunca. Fueron a ver que pasaba, otra vez el nudo en la garaganta y los minutos eternos, y nada más y nada menos se habían olvidado de avisarles que bajaran, suspiré de alivio pensando que por lo menos estaban bien.

Y ahí entran por la puerta, por fin, no puedo expresar lo que sentí porque es demasiado inmenso que no encuentro las palabras, lo único que pedí era que me pusieran a Mateo encima y poder volver a sentirle y ya no dejé que nos volvieran a separar.

 

 

mamayaloloco.feliz

 

Nota: Todas las fotos que se muestran en este post son propiedad de mamayloloco, con excepción de las que se indiquen claramente en la leyenda la web de donde fue extraída.

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12 pensamientos en “Bienvenido a una vida feliz

  1. Hola guapa!!! Te sigo x ig… Enhorabuena x tu blog… Tu primer post m ha emocionado tanto…q aun se m cae el moquillo…y es q leer tu parto… M ha hecho recordar los mios que tmb fueron x cesárea… Y tus sentimientos y miedos tmb fueron los mios…sobretodo el no tener a nadie conocido cerca…creo q es lo peor de las cesáreas… Bueno eso y q como bien dices…no puedas estar con tu bebe hasta q te suben a la habitación…y entonces x fin es tuyo…y no quieres q nadie se lo vuelva a llevar…jiji
    Felicidades!! Eres una gran mama y Mateo es un niño precioso!!!!
    Besos guapa😘

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  2. Me ha emocionado muchísimo tu parto.
    Supongo que estoy en mis últimas semanas para dar a luz y no puedo evitar sentirme identificada con esos momentos desconocidos aún para mi.
    El momento del parto me aterra ! Y aún no sabemos si será cesaría porque viene sentada mi pequeñita… Estas últimas semanas se están haciendo eternas!!!
    Precioso relato! Me ha encantado!
    Muchos besos! Y enhorabuena!!!

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    • Muchas gracias!! Es normal que te de miedo…ya leiste que yo estaba cagada de todo 😂. Pero tengo que decir q si la cesárea sale bien es más el miedo que otra cosa, lo más duro es emocionalmente quedarte sola. Pero después agarra fuerte a tu bebé y no lo sueltes :). Muchos ánimos con la cuenta atrás, verás como va a ir todo genial!!😙😙

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  3. Que duro es una cesaria, me parece muy valiente lo que cuentas. Tambien es feo que no dejen entrar a los papis en la mayoría de hospitales, creo que ayudaría mucho a las mamis en ese momento.
    Está genial que lo hayas escrito, es un gran recuerdo para cuando el peque crezca.
    Un besazoooo

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